Vale un poco menos la pena. Y eso que ya hace dos años y pico, pero no deja de ser cierto.

Bueno, he reconocer que descubrí a Paul ya entrada la pubertad miserable. Aunque fue, sin duda, uno de los descubrimientos más importantes de esa etapa de mi vida.

– Coño, hay un hombro lobo español…

Esto me decía mi amigo Salva tras haber visionado La marca del hombre lobo  en un canal local de Barcelona… A los días, cómo no, la reponían:

– Hostias, es verdad.

Semanas más tarde me hacía con un VHS, con el tracking jodido, de La noche de Walpurgis. En fin, creo que la vi como tres veces aquel mismo día.

Tampoco quiero defender aquí todo el cine del Paul. Además,  creo que el propio Naschy sabía que parte de su cine era indefendible. Pero hasta cuando todo fallaba, su cine transmitía ciertas ganas de hacer bien las cosas… De intentar mejorarlas … De terminar un producto al menos digo … Y esto es algo realmente formidable.

Para quienes todavía no se hayan adentrado en la obra de este monstruo, recomendaros 5 obras maestras muy defendibles:

– La marca del hombre lobo, 1967

– El retorno del hombre lobo, 1981

– El franco-tirador, 1977

– El espanto surge de la tumba, 1972

– Rojo Sangre, 2004

Ah, y seguimos queriendo ver Empusa!!!

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