Yo nací en 1987. Y la verdad es que de crío no había mucho cine sobre superhéroes y menos de la marvel. Sí, es verdad, en 1990 se estrenó El capitán América, dirigida por Albert Pyun, más conocido por haber dirigido un año antes Cyborg, la de Van Damme. Del mismo año que Cyborg es El castigador con Dolph Lungren y, ojo, Louis Gosset Jr.

Aquí os dejo el trailer del Capi en una calidad pasmosa.

También os tengo que decir que ninguna de estas dos era muy accesible. La primera la compré en una tienda de viejo, y era una VHS que había sido de un videoclub y tenía el tracking jodido (hermosa palabra que muchos ni conoceréis: tracking). La segunda la conseguí ya en la adolescencia, grabada de la TV a las tres de la mañana.

Nunca pude conseguir, oh, qué desgraciado, Los 4 Fantásticos de Roger Corman del 94. Me había hablado un colega pero me dejó jodido porque  nunca pude verla hasta que tuve internet. Lo mismo me pasó con la serie de Spiderman.

 

Bueno, ninguno de estos productos era de gran calidad. Aunque por cuestiones personales le tengo un gran cariño a la del Capi. Pero el tema es que  a un chaval le hacía mucha ilusión ver a sus superhéroes favoritos en una peli con actores de carne y hueso.
Superada esta fiebre infantil y superado también el fiasco de las dos pelis de los 4 Fantásticos (mi comic favorito), me llega a cansar el abuso de llevar cualquier clase de serie al cine. Lo que, en definitva,  me lleva a preguntarme si es realmente necesario recurrir al cine para mantener la Casa de las Ideas.


Interesante la opinión de Pacheco en esta entrevista (minuto 2:25)… Que no he realizado yo, pero os incluyo el link para que cliquéis el “me gusta”. La reflexión parte  un poco de la que él hace, si hay más gente esperando la nueva película de un personaje determinado que aficionados un nuevo comic, dónde queda el futuro de los tebeos. Yo es algo que me pregunto con frecuencia. En fin, mi conclusión es que las nuevas generaciones tiene el seso podrido y leer ya les va costando.

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