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Las compras compulsivas

Hoy era día de compras. Me he acercado al centro y tras pasarme por algunas librerías me he hecho con lo necesario para una semana.Bueno, es un decir, porque a menudo abarco más de lo que puedo y más teniendo en cuenta que últimamente no voy muy bien de tiempo.

De cualquier manera, la compra me parece que ha sido de material imprescindible. Como siempre.

Sin embargo a veces llego a casa y tras analizar lo comprado, no es que llegue a arrepentirme, pero durante un momento pienso en mí en tercera persona (y esto sí me preocupa) y pienso en ese tipo como un caso perdido. Esto mismo debe pasarnos a muchos, imagino.

Aunque menos mal que los frikis nos multiplicamos exponencialmente, ya que de lo contrario las tiendas de comics ni siquieran abrirían las vísperas de festivos y puentes varios.

 

 

El manga más conocido de “Masamune” es una gran obra, pero no deja de ser en más de un momento de difícil lectura. Y ojo, me encanta, pero hay que reconocer (lo hace hasta el autor) que a menudo sacrifica el dinamismo visual en aras de la profundidad literaria.

La pregunta sobre la que estructuro esta entrada es la siguiente: ¿Es lícito que un buen comic o buen manga deje de lado la agilidad visual? ¿o un buen manga sólo es aquel que sabe conjugar a partes iguales la agilidad y la expresividad con un guión de calidad?

Bueno, a mí esto es algo que como aficionado al comic siempre me ha preocupado cuando me he preguntado qué convierte a un autor en un genio (como pueden ser Hugo Pratt, Frank Miller o el mismo Masamune).

Bueno, os adelantaré mi conclusión, aunque por otra parte sea obvia: En esto del arte no existe una regla fija.

From Hell es otro comic del que también podríamos discutir si lo visual queda relegado a un segundo plano debido a la densidad del argumento… ¿pero qué problema hay? Sí, claro, el comic es fundamentalmente un medio visual, pero quizás no podamos juzgar una obra sólo por la cantidad y formalidad de sus viñetas (según los cánones clásicos) sino por el impacto que ejerce sobre el lector.

Y sí, la mayoría de veces los autores fracasan (por poner un ejemplo de comic basura: los vengadores de heinberg-cheung) pero en From Hell o en Ghost in the Shell (sobretodo en la primera época) si dejamos respirar historia la y nos sumergimos pasivamente en el argumento, bueno, podréis disfrutar de un modo único del conjunto, que probablemente os convertirá en firmes defensores de los autores hard.

Pánico  en el transiberiano (1972) es una joya del fantaterror nacional. Uno de esos productos que resulta una prueba evidente de que cuando queríamos éramos capaces de realizar películas a la altura de las producciones de Terence Fisher o George Romero.

La película fue realizada por Eugenio Martín… Un director de esos que quizás merecería ser, lo que se dice, redescubierto. Y no lo digo por películas como La vida sigue igual, de lucimiento de Julio Iglesias, o La chica del molino rojo (1973) , de lucimiento de Marisol (aunque pueda parecer una burla, cuidado, porque tengo gran respeto a la labor profesional que aunque con un claro objetivo comercial permite que una industria siga funcionando) o Las leandras (1969) con Rocío Dúrcal sino por films como el que aquí nos ocupa o Una vela para el diablo (1973).

Qué diantres, de hecho si hubiera justicia en este mundo cruel, debería ser recordado aunque sólo fuese por haber sido asistente de director de películas como Simbad y la princesa o los Viajes de Gulliver.

Volviendo al transiberiano, resulta una obra interesante ya no sólo porque cuenta en su reparto con Christopher Lee y Peter Cushing (aparte de Telly Savalas y Silvia Tortosa, entre otros) sino porque es una de las pocas muestras que conozco de lo que es terror cósmico dirigido por un español, planteando un argumento lovecraftiano que es, como poco, interesante (el otro ejemplo más claro es, por supuesto, La herencia valdemar/la sombra prohibida) por estar bien planteada y, sobretodo, bien conducida… Y más si la comparamos con otros intentos, como el mencionado entre paréntesis, que también intentan un acercamiento a este subgénero.

Una vela para el diablo (1973)

Pánico en el transiberiano (1972)

Que yo diga que Carlos es el mejor dibujante vivo a nivel nacional no es, desde luego, ninguna sorpresa, pero es algo que me gusta repetir. Además, es necesario, porque debemos tener en cuanto que todavía hay suelto por ahí mucho analfabeto que mejor haría dedicándose a la recogida del cebollino.

Si el mejor es Carlos Giménez no puedo dejar de decir que el peor es, en mi opinión, Paco Roca. Ahí queda eso.

Bueno, la carrera de Carlos es muy dilatada y arranca, con cierto grado de reconocimiento, en los sesenta. De este período son obras como Gringo, Delta 99 y esa gran tebeo que es Dani Futuro. Dani, mi tocayo, tendrá una entrada para él solo, pero de momento pedir que es urgente una reedición porque la de Glènat ya queda lejos.

Desde finales de los setenta y durante los ochenta hasta la actualidad, Carlos viene desarrollando la que es considerada (y con razón) su obra madura, formada por comics indispensables, tanto a nivel nacional como europeo, como Paracuellos, Barrio, los Profesionales y, la que es mi última lectura, 36-39: malos tiempos (aunque no habría que olvidar, en ningún caso, obras autónomas al resto de su producción como pueden ser, por ejemplo, Hom o Érase una vez en el futuro).

Malos tiempos es “el comic sobre la guerra civil” , siendo la última obra publicada del que digo es el mejor dibujante nacional vivo. Un creador que no sólo maneja los lápices y las letras de un modo perfecto, sino que aporta, al menos siempre que ha podido, una parte importante de madurez ideológica en sus páginas. Y esto se refleja en dicha obra, supurando cada plancha ideología, honestidad, justicia y memoria histórica a partes iguales.

He tenido la oportunidad de encontrarme con una obra producto de un genio, donde los personajes dejan de ser simples muñecos para convertirse en personas que sufren. Sí, esta es una historia de dolor y sufrimiento, así que los que huyáis de esto en cualquiera de sus expresiones quizás sea mejor que no os acerquéis. Para los que seáis algo más duros. emocionalmente hablando (yo debo decir que con más de una historia de Carlos he llorado como una magdalena), comentaros que el acercamiento a esta obra en particular y a su obra en general, vale y mucho la pena.

El hellblazer de Delano

Entre las ofertas que se encuentran a mano derecha en la tienda “Futurama”, he encontrado los tomitos de planeta con el Hellblazer primitivo. La alegría ha sido grande ya no sólo por la pela, sino porque supone un reencuentro con uno de mis comics favoritos de la adolescencia. De hecho ha sido llegar a casa, enchufar el AC/DC de Bon Scott y sacar la cerveza de la nevera (pequeño ritual que llevo a cabo durante crisis maníacas).

 

Bueno, Hellblazer es un comic que se caracteriza tanto por su faceta comercial como underground (para los profanos comentar que esto sólo fue fue posible durante parte de los setenta y, desde luego, los ochenta) y la mezcla no sólo resulta explosiva sino que es encantadora y, casi, nostálgica. Quiero decir que uno ya va cumpliendo sus años y la verdad, echa a faltar comic y literatura en general con la acidez suficiente como para sacudir la moral aburguesadilla que con el tiempo se forma o deforma dentro de nuestro ser (down of me que diría janis joplin).

 

En fin, deciros a los que busquéis un comic necesario… necesario en este mar de mierda en el que nadamos, que Hellblazer es la clase de historia que no defrauda y que, incluso, por momentos nos traslada al mundo esquizofrénico en el que vive John Constantine, su protagonista.

 

Bueno, igual algunos recuerden la peli de Constantine con Keanu Reeves… Pero esa es la historia de un aborto que no debiera ser contado (como pasa, por cierto, con el resto de hijastros varios de Alan Moore). Y como no debiera no lo será.

 

no es justa. Y no me refiero a que carezca de un sentimiento benévolo o a que no practique la caridad puesto que nosotros, como aficionados al fantaterror, tampoco hemos de hacerlo.

Así pues, cuando digo que la crítica no es justa me estoy refiriendo a que juzga con unos cánones erróneos… es decir, juzga desde la ignorancia. Y con esto no estoy diciendo que sea necesario haber visto miles de películas del género o haber leído a Bradbury o a Clarke en inglés buscando la poesía de las palabras (lo que imagino que en el primer caso debe tener más sentido); aunque sí puede ser necesario haber visto un par de docenas de películas del género y haber leído, al menos, otro tanto.

Pues más de un crítico y de dos se ponen a hablar de cine de sci-fi habiendo visto 2001, Blade Runner y Star Wars… y esto dando gracias … y de lo que han leído mejor ni hablemos (¿quizás las crónicas marcianas y algún relato de Asimov? ).

En definitiva, resulta lógico pensar que supuestos críticos que han visto cinco o seis películas difícilmente conocerán el género y, aún más difícilmente cuando vean un film vayan a ser capaces de apreciar los matices o los distintos niveles de complejidad.

Dicho esto, no resulta de extrañar que de vez en cuando uno lea críticas nefastas a novedades de la cartelera y que luego, una vez vistas en DVD o blu-ray, resultan más que aceptables películas o simplemente buenas películas.

A mí esto me ha pasado hace poco, aunque siempre me repito que nunca mais, con DESTINO OCULTO:

Y CON CÓDIGO FUENTE… Ambas buenas películas para alguien que sepa apreciar el fantástico.  

En fin, ahí queda eso…SEE YOU SOON!

 

De vez en cuando paso una temporada William Gibson. Me hago con algo de buena literatura, en este caso un par de novelas de Frederik Pohl que me quedaban por leer (tercera y cuarta parte de la saga de los Heechee), Mona Lisa acelerada del señor Gibson y, para salirme del género – o quizás no – La Piscina de los ahogados de Ross Macdonald… Ah, y por supuesto, para que acabe de ser una experiencia William Gibson me tengo que encerrar varios días en mi casa con el PC puesto a punto.

Bueno, dejando a un lado que Gibson sea un visionario (que viene ser lo único que dicen de él los que escriben blogs o revistas consultando la wikipedia) es en mi opinión uno de los mejores escritores que ha parido este gran género que es la ciencia-ficción, comparable en calidad a otros tipos de una generación parecida como Paul Auster y Orson Scott Card.

Considero que tanto Neuromante como Conde Cero son obras maestras de la literatura contemporánea. Como diría el personaje de Christopher Walken en New Rose Hotel: son novelas que tienen garra Y por ello, me merece un importante respeto en casi todo lo que hace o hacía… Y sin embargo Mona Lisa acelerada es un libro decepcionante (por cierto, escrito, publicado y premiado en 1989).

De cualquier manera, si quieres saber lo que es el cyberpunk tienes que leer a Gibson… De nada te vale verte quince veces seguidas Blade Runner o Ghost in the Shell (bueno, un poco sí que ayuda).

¿qué me ha aportado el cyberpunk?

Pues novedad. Sí, ya sé que es un género extinto… Pero he pasado tanto tiempo de mi vida metido en la literatura fantástica de los 50’s y 60’s, que cuando descubrí la literatura de los 80’s fue para mí una revelación .

En fin, como se acerca el veranito y para aquellos que no estén iniciados en la ciencia ficción o quieran iniciar a alguien, yo recomendaría un librito cualquiera de William Gibson (uno cualquiera excepto Mona Lisa acelerada) puesto que suponen un planteamiento un tanto más cercano que los clásicos como Haldeman o Asimov.

Ah, de regalo os dejo una interesante entrevista para que terminéis de resituarlo en el tiempo presente:

 

 

Dependientes

Esta entrada se la dedico a los dependientes en general y a ningún género en particular… Mis favoritos, de todos los tipos de dependientes, son los del corte inglés

– Oiga, ¿me puede ayudar?

– Sí, claro, dígame …

– Sí, verá, estaba buscando el fantasma de la ópera de Lon Chaney…

– …

– Sí, la versión del cine mudo…

– Ah, ya, esa es un musical, ¿no?- me dice tras consultar en el ordenador…

– No, no, perdone, la que yo le digo es del cine mudo.

– Ah, pues, perdone pero se tiene que haber equivocado. Yo, además, creo que la he visto y es un musical…

Aunque los de las tiendas especilizadas de comics y manga no se quedan cortos.

– Estoy buscando la serie de Ghost in the Shell…

– Perdona, ¿cómo se escribe?

Esto sucedía, por cierto, en una tienda especializada en manga.

En fin, larga vida a los dependientes y a comprar por internet.

Vale un poco menos la pena. Y eso que ya hace dos años y pico, pero no deja de ser cierto.

Bueno, he reconocer que descubrí a Paul ya entrada la pubertad miserable. Aunque fue, sin duda, uno de los descubrimientos más importantes de esa etapa de mi vida.

– Coño, hay un hombro lobo español…

Esto me decía mi amigo Salva tras haber visionado La marca del hombre lobo  en un canal local de Barcelona… A los días, cómo no, la reponían:

– Hostias, es verdad.

Semanas más tarde me hacía con un VHS, con el tracking jodido, de La noche de Walpurgis. En fin, creo que la vi como tres veces aquel mismo día.

Tampoco quiero defender aquí todo el cine del Paul. Además,  creo que el propio Naschy sabía que parte de su cine era indefendible. Pero hasta cuando todo fallaba, su cine transmitía ciertas ganas de hacer bien las cosas… De intentar mejorarlas … De terminar un producto al menos digo … Y esto es algo realmente formidable.

Para quienes todavía no se hayan adentrado en la obra de este monstruo, recomendaros 5 obras maestras muy defendibles:

– La marca del hombre lobo, 1967

– El retorno del hombre lobo, 1981

– El franco-tirador, 1977

– El espanto surge de la tumba, 1972

– Rojo Sangre, 2004

Ah, y seguimos queriendo ver Empusa!!!

La matanza de Texas

The Texas Chainsaw Massacre de 1974 es una película perfecta… Tan perfecta que ni siquiera me voy a preocupar en clasificarla   dentro de ningún género. A continuación enumero algunos  argumentos :

1)      Cada plano está dirigido con una maestría realmente destacable, y más si tenemos en cuenta la carencia de recursos.

2)      El montaje nos mantiene en tensión durante los 84 minutos que dura la película (algo, si reflexionáis, no muy común).

3)      Leather-Face y su familia… Bueno, pocas familias tan bien avenidas han dado tanto juego en la gran pantalla.

4)      Es probable que el reparto no fuera el mejor de los posibles, pero esto en realidad resulta inapreciable.

5)      Estamos ante una ópera prima… Y es innegable que cada metro de cinta destila talento y ganas de hacer buen cine. Lo curioso es que por una serie de razones  ésta es la primera y quizás la mejor película de gran parte del equipo que colaboró en su realización.

6)      Toda la  película es efectiva, me atrevería a decir, desde un punto de vista psicológico. La tensión… La violencia de la que se habla es realmente inesperada y, desde luego, sin concesiones de ningún tipo. Lo que me lleva al siguiente punto:

7)      En ningún momento se recurre a los clichés para captar el interés del espectador. Y por eso funciona.

Me llama la atención la de secuelas de bajísima calidad que llegaron a hacerse con tan sólo el reclamo de  la sierra mecánica y de leather-face (Incluída, por supuesto, “El origen”de 2006). Por no hablar de slashers de la época que, en mi opinión, no son más que una burda copia con poco o nada que aportar (Las colinas tienen ojos de 1977, por ejemplo). Cuando en realidad La matanza de Texas debería ser tenida en cuenta como un ejemplo de buen cine para intentar aprender de ella todo lo posible… Lo que quiero decir que a estas alturas no se puede pretender que una película sólo por contar con un asesino enmascarado en apariencia peligroso (The Hills run red del 2009) resulte interesante, simplemente hay que intentar hacer las cosas algo mejor y de un modo un poco más original.